La serie española que doma al mundo en esta cuarentena nos entregó una confusa cuarta temporada. El profesor volverá junto con su grupo de atracadores en una quinta. (¿Qué ciudades quedan para agregar? ¿Quito? ¿Mexicali? ¿Waikiki? ¿1-11-14?)

La cuarta entrega retoma los hechos luego del asesinato fingido de Lisboa cuando el Profe pierde la cabeza y hacen mierda un blindado.

Que os den de ostias tío!

La tercera temporada cerró pum para arriba, la inspectora Sierra hizo fingir que sus hombres mataron a Lisboa para que al teacher se le vuelen los patitos y lo logró. Dentro del banco más fácil de tomar del mundo le dieron un corchazo a Nairobi con una jugada que implicó un oso de peluche para que se acercara a la ventana (Sierra estuvo imparable, lo sé). Y todo se terminó de ir a la mierda cuando con unos lanzacohetes o bazucas los ladris de rojo volaron un blindado que estaba por entrar a por ellos coño!.

Hasta ahí todo bien, bastante sentido en la trama, todo joya. Pero… a los productores se les ocurrió hacer una cuarta temporada para hablar de cómo recuperaron a Lisboa de las garras de Najwa y de, a lo D y D, matar a un personaje emblemático que básicamente no hizo un carajo en toda la temporada, pero eso va un poco màs adelante.

Arrancamos donde nos quedamos corchazo a Nairobi y falsa muerte de Lisboa: eso se resuelve al toque porque a Alba la operan y le salvan la vida (la operó Tokio no Stephen Strange antes del accidente, aclaro) y queda en observación. También Tokio habla con el Profe y le tira la onda como que capaz que Lisboa no estaba morida y al de anteojos se le abre la cabeza y más tarde se da cuenta que, en efecto, no la mataron. También Tokio toma el control del interior del banco y manda a encadenar a Palermo (que en la serie el nombre real es Martin, así que es Martín “Palermo” Barroti, y nuestro querido Lombardo es hincha de Boca, no soy de Boca pero es un detalle, que se yo) pero lo encadena cerca del pelado vigilante y le enseña a sacarse el dedo para safar de las esposas, para después, más adelante en la serie, decir que el pelado ese es un ex-militar y no se qué más (o sea, el flaco es militar y un ladrón de bancos le enseña a sacarse el dedo para escapar, dale, vamos con esa). 

El actor argentino Rodrigo de la Serna se las ingenia para ganarse las puteadas de los fanas de la serie. Estereotipado, quizás, pero todos los argentos gritan y putean, ¿o no, hijo de put*?

Como sea, se pasan un par de capítulos mostrando el interior del banco buscando al pelado asesino y afuera el profe se arma una brigada B para salvar a Lisboa. En todo momento vuelven al pasado para justificar el sueldo de Berlín y mostrar la relación con De la Serna, también vuelven a cuando Nairobi era feliz con el barbudo de Helsinki bailando chacarera y pim pam pum el pelado le mete un tiro y le revienta el tomate, fin de Nairobi que igual no había hecho un carajo en toda la temporada (aunque los mas seguro es que aparezca en la que viene como hicieron con Berlín, la mina era bastante aceptada por el público).

Casi terminando los ocho capítulos que conforman esta entrega al pelado lo matan con una granada después de que en un pasillo lo cagaran a tiros entre cuatro monos y no le hayan dado uno (a lo stormtrooper). Bah, en realidad se lo carga el puto Maserati en un búnker que sacaron de la galera. 

Más tarde, a Lisboa la rescatan de un tribunal o algo así haciendo un túnel de 11 metros y la suben a un helicóptero y ojo con esto: la banda compró un helicóptero en el mercado negro, tamaño helicóptero, y sobrevoló Madrid, sin que unos cazas españoles lo hagan pollo, para llegar al banco y después de un rebuscado plan logren meter al interés romántico del Profe a salvo en la entidad bancaria (inserte meme de «maravillosa jugada»). Por otro lado, salta la ficha que Najwa torturaba a Río y la están por encanar, pero la inspectora se escapa y encuentra la guarida del profesor gracias a unos cabos sueltos que el barbudo dejó, llega y le apunta con un fierro diciendo “te pillé, jolines!”

Así termina la cuarta dejando todo listo para la quinta y por qué no sexta y séptima.

La máscara de Dalí como símbolo de la anarquía que representan los chorros “lindos y chetos” de la idea de Alex Pina.

A por ellos tío!

Veamos,la casa de papel se centra en los planes alocados del profesor y de su capacidad de saber lo que todos van a hacer antes que lo hagan o siquiera lo piensen, con ese concepto justifican todo vacío argumental. No se bien cuantos son los que participan en el planeamiento de la trama, pero déjenme que les diga algo: se les está yendo de las manos (ponete en pillo, loro), no se trata de tratar, valga la redundancia, de sorprender con un suceso inesperado que luego se resuelve de un momento a otro gracias a un anticipación del profesor. Si, me van a decir que Santos hacía lo mismo, pero por algún motivo lo del teacher no me termina de cerrar, no sé, que alguien me explique. 

Todo lo que pasa o va a pasar esta dentro de las predicciones del profesor y siempre hay un plan de contingencia. Capaz que lo de Santos era porque solo había una víctima en sus simulacros y todo estaba dentro de lo planeado, acá como que hay más caos y se hace menos creíble que alguien pueda prever todo, no sé.Ya fue, igual no me doy más manija porque la serie vende, la gente consume y cuando salga la sexta la voy a mirar.

En resumen, la nueva temporada sirvió para mandar a Alba Flores a tomar el té con la mujer de Brian Mills, de deconstruir la “hombría” de Denver, dejar a Río como un pibe recontra traumado, a Tokio como la polenta del grupo, a Palermo como el más hijo de put* y hasta ahi, creo. Ah y el oro, nunca terminaron de fundir el puto oro, son 90 toneladas muchachos, traelo pal barrio sabes como lo hacemos correr al toque.

Sin otro motivo chiquis… «hasta la vista, beibi»

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